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Una vida nueva, pero con diabetes

Fellowship Story Showcase

Una vida nueva, pero con diabetes

Picture of Pedro Frisneda

"It's the alcohol hangover," Gerardo Cuapio thought five years ago when he woke up thirsty and with blurred vision. National Health Journalism Fellow Pedro Frisneda tells the story of a man who was on the verge of death without knowing he had Type 2 diabetes. It's a cautionary tale for what happens to many Latin American immigrants who move to the United States, adopting a new lifestyle and diet that can contribute to developing the disease. "The Big Apple is confronting one of the worst diabetes epidemics in the nation and health authorities have declared it an emergency," with Hispanics suffering disproportionately. 

Part 2: En el reino de las grasas y el azúcar

Part 3: En una nación sedentaria

 

 

Al emigrar a Estados Unidos y asimilarse a su estilo de vida, muchos mexicanos son diagnosticados con la enfermedad
El Diario NY
Sunday, December 12, 2010

Nueva York —

"Es la resaca del alcohol". Eso pensó hace cinco años, el mexicano Gerardo Cuapio cuando se levantó una mañana sintiéndose muy mal, con la vista borrosa y una sed incontrolable.

Su malestar, sin embargo, nada tenía que ver con la fiesta de la noche anterior. Cuapio estaba presentando síntomas de una urgencia médica conocida como "coma diabético", pero él no lo sabía.

"Le dije a mi esposa que me sentía muy mal y que me iba a la emergencia (...) Las enfermeras me chequearon el nivel de azúcar en la sangre y se espantaron. Me dijeron que lo tenía muy alto; lo normal es 108 y yo la llevaba en 550. De inmediato me acostaron en una camilla y me pusieron como robot, con todos esos cables para monitorearme", recuerda Cuapio, de 39 años.

"Los doctores me dijeron que de milagro no me había dado un infarto porque era mucha la presión que llevaba", añade.

Así, en la sala de emergencias de un hospital y casi al borde de la muerte, fue como Cuapio se enteró de forma repentina que sufría de diabetes tipo 2, una enfermedad que afecta de manera desproporcionada a los hispanos que residen en Estados Unidos, especialmente a los mexicanos.

Vea como la diabetes afecta a los inmigrantes mexicanos

La Asociación Americana de la Diabetes (ADA, en inglés) estima que 2 millones de hispanos padecen de diabetes tipo 2 (10.2% de todos los latinos en EE.UU.). De ellos, el 24% es de origen mexicano, sólo superados por los puertorriqueños con 26%.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Examen Nutricional (NHNES, en inglés) los mexico-americanos tienen más del doble de posibilidades que los blancos no hispanos de sufrir de diabetes tipo 2 (11.7% comparado con el 4.8%).

No se conocen las causas exactas por las cuales los mexicanos son más propensos a desarrollar la enfermedad, pero se cree que se debe a un componente hereditario y genético. También, investigaciones médicas sugieren que puede ser causada por factores culturales, sociales y económicos como malos hábitos alimenticios, poca actividad física, pobreza y poco acceso a servicios de salud.

"Los incrementos de la incidencia de diabetes en los mexicanos se dan por predisposición genética, especialmente en aquellos que son de origen indígena", explica la doctora María Paliou, jefa de Endocrinología en el Hospital Metropolitano de Nueva York.

"Esto empeora por los factores medio-ambientales y los cambios en el estilo de vida cuando vienen a EE.UU.", agrega la endocrinóloga que ha sido testigo de este fenómeno debido a que tiene su consultorio en East Harlem (al norte de Manhattan, NY), un vecindario con numerosa población mexicana y uno de los más afectados por la diabetes. De sus pacientes con la enfermedad, asegura, el 80% son hispanos y de ellos la mitad son mexicanos.

Una epidemia en Nueva York

La ciudad de Nueva York, en donde Cuapio ha vivido por 16 años, recibe un constante flujo de nuevos inmigrantes que se adaptan al "estilo de vida americano", muchos de ellos proceden del estado mexicano de Puebla.

En la actualidad, la Gran Manzana está enfrentando una de las peores epidemias de diabetes a nivel nacional y las autoridades de Salud han declarado una emergencia por los altos números de personas con el mal.

Cifras del 2007 (las más recientes) indican que cerca de 800,000 adultos en la ciudad de Nueva York, o uno de cada ocho, tiene diabetes tipo 2. Los hispanos son el grupo con más predisposición a la enfermedad con un 13%, seguidos de los afroamericanos (12%). Los blancos, con 6%, tienen menos del doble que los latinos. En total hay 140,000 hispanos diabéticos en esta urbe (casi 30% del total de enfermos.

"La diabetes es la quinta causa de muerte en la ciudad de Nueva York," indica el doctor Thomas Farley, comisionado de Salud de la ciudad.

La proporción de diabetes en la población adulta de Nueva York es mayor que la de otras grandes ciudades como Los Ángeles y Chicago y más del doble que la de Boston. Y, según proyecciones del Departamento de Salud local, pronto un millón de personas podrían sufrir de la enfermedad, si continúa el ritmo de crecimiento en obesidad (54% de los adultos son obesos o tienen sobrepeso).

Cuando la asimilación es mala

A pesar de que su papá, abuela y tíos son diabéticos, Gerardo Cuapio no siempre sufrió de este mal. Como ocurre con muchos de los nuevos inmigrantes que llegan a Nueva York, no estaba enfermo cuando vino procedente de México. Por el contrario —asegura— era un hombre saludable y con mucha vitalidad.

"Nunca me pasó por la mente que iba a sufrir esta enfermedad porque yo era sano y me sentía fuerte cuando llegué aquí, pero me descuidé", indica Cuapio, que vive en Jackson Heights, Queens, uno de los vecindarios con más latinos en Nueva York.

"Mi salud en México era buena, pero cuando llegué aquí mi estilo de vida cambió de manera drástica. Primero la comida, luego el horario de trabajo que ya no es igual (...) No hay tiempo para actividad física", cuenta el inmigrante que de las 176 libras (80 kg) que pesaba cuando llegó de México a los 23 años, aumentó a 225 (120 kg).

"Tú piensas que porque estás joven no te va a pasar nada, pero todo eso te va afectando. Yo era el rey de los bares, tomaba mucha cerveza, me gustaba comer y beber en exceso, y luego el cuerpo te pasa su factura", reflexiona Cuapio, que ahora trata de comer más sano y ya no toma alcohol.

Estudios médicos han demostrado que la mayoría de los inmigrantes latinos que llegan a Estados Unidos, incluyendo los mexicanos, se encuentran en mejores condiciones de salud que la población en general, a pesar de sus bajos niveles socio-económicos y educativos. A esto se le conoce como la 'Paradoja de Salud Hispana'.

Son, por lo general, personas jóvenes, fuertes y saludables, que vienen a trabajar. Sin embargo, al pasar los años, mientras más se adaptan y asimilan a la vida, cultura y costumbres de los estadounidenses —lo que se conoce como aculturación—, empeoran sus condiciones de salud.

El reporte del 2006: "La Salud de los Inmigrantes en la Ciudad de Nueva York", del Departamento de Salud de esa urbe, sugiere que los residentes de la ciudad nacidos en el extranjero, y que tienen cuatro o más años viviendo en EE.UU., reportaron peores condiciones de salud que los extranjeros recién llegados (24% versus 17%).

Esto lo confirma el estudio "Entendiendo la Paradoja Hispana", realizado por la doctora Luisa Franzini, profesora asociada de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas. "Los inmigrantes llegan sin estilos de vida negativos; tienen mejor dieta, mejor peso, y son más activos. Pero, mientras más tiempo permanecen aquí, adquieren más el estilo de vida americano y su estado de salud se deteriora".

"Esto ocurre principalmente con la segunda generación de inmigrantes mexicanos, que tienden a asimilarse más a la población general estadounidense", indica la experta.

Obesidad inevitable

 Según los resultados del estudio "Asociación de los Niveles de Aculturación y Prevalencia de Diabetes en el Estudio Multiétnico de Aterosclerosis" (MESA), los inmigrantes de origen mexicano con más nivel de aculturación, tienen un mayor índice de masa corporal (BMI, en inglés), que mide el contenido de grasa en el cuerpo en relación a la estatura y el peso del individuo, específicamente la circunferencia alrededor de la cintura. Tener un BMI de 30 o más está clasificado como obesidad."

Lo peor de ganar peso es que hay una gran relación entre la cantidad de peso que se gana y la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2. Empiezan a engordar, quizás porque se hacen menos activos, o porque comen más comida con grasa o porque comen más en general", asegura la doctora Namratha R. Kandula, autora del estudio de MESA.

La doctora Ana Abraido-Lanza, profesora asociada del Departamento de Ciencias Socio-médicas de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y que ha realizado varios estudios sobre el tema, agrega que las mujeres inmigrantes son las que tienen un BMI más elevado y por ende están más en riesgo de tener diabetes. "Esto es especialmente evidente en las latinas, que tienden a desarrollar más sobrepeso".

Diabetes y los inmigrantes

 En el caso específico de la diabetes, el informe "Migración México-Estados Unidos: Temas de salud", publicado en el 2006 por el Consejo Nacional de Población de México, indica que los inmigrantes mexicanos recientes reportan una baja tasa de incidencia de diabetes, pero aquellos con más tiempo en EE.UU., y los mexicano-americanos (nacidos en este país de padres mexicanos), tienden a presentar tasas más elevadas, incluso superiores a la de la población blanca nativa.

El mes pasado, el secretario (ministro) mexicano de Sanidad, José Ángel Córdova Villalobos, comentó que al analizar "las características epidemiológicas de la población migrante" de México a EE.UU., se puede observar cómo ésta empieza "a asemejarse mucho a la población" del país vecino "en frecuencia de obesidad y diabetes".

A Gerardo Cuapio la diabetes le cambió la vida. El inmigrante, que cruzó la frontera entre Sonora y Nogales (Arizona), y que no tiene documentos legales ni seguro médico, debe realizar muchos sacrificios para poder tomarse las 9 pastillas diarias e inyectarse la insulina que le controlan la enfermedad y otros males relacionados: presión alta y colesterol.

"Yo gastaba casi 600 dólares al mes en medicinas. Pagar eso, la renta y todos los otros gastos era bien difícil. Pero ahora, gracias a un programa del hospital, puedo comprar (medicamentos) genéricos", asegura Cuapio.

Aunque no conoce las estadísticas, Cuapio sabe que debe cuidarse porque los latinos con diabetes tienen más del doble de posibilidades de morir por las complicaciones de la enfermedad.

Más información en: diabetes.org; cdc.gov/diabetes y ndep.nih.gov.