Recortes Presupuestarios Amenazan los Servicios de VIH para Inmigrantes Latinos en San Francisco

Renatto Guerrero ha vivido con VIH durante 15 años. 

“Fue tres días antes de cumplir 33 años y mi conocimiento no era mucho en sí. Lo primero creo fueron los pensamientos fatalistas que van a pasar: cómo voy a obtener medicamento,  cómo voy a tener el acceso médico.”

Para inmigrantes latines como Renatto, San Francisco ha sido celebrada durante mucho tiempo por ser pionera en la atención del VIH en los Estados Unidos. En 1983, en esta ciudad se abrió la primera clínica dedicada al tratamiento del virus en el país, promoviendo un modelo de atención que se considera un referente. 

San Francisco propone recortar aproximadamente 25 millones de dólares de las organizaciones de salud comunitaria en este ciclo presupuestario para abordar un déficit de 640 millones de dólares a dos años, una escasez que ha estado afectando a la ciudad desde la pandemia. De estos recortes, se estima que alrededor de 5 millones de dólares provendrían de los servicios de VIH y SIDA.

Las organizaciones comunitarias que atienden a algunos de los residentes más vulnerables —incluida la población latine queer— advierten que estos recortes significarán menos trabajadores de prevención, mayores tiempos de espera para recibir atención y, en última instancia, más personas en riesgo de contraer el VIH.  

Frente a esa realidad, en el distrito de la Misión, en el sureste de San Francisco y famoso por sus raíces latines, funciona el Instituto Familiar de la Raza. Desde 1978, esta organización comunitaria apoya a inmigrantes latines con servicios de cuidado de salud mental, tratamiento de adicción y asistencia con alojamiento.  

El Instituto apoya a los que viven con VIH, muchos de los cuales no tienen alojamiento o viven en hoteles residenciales, están expuestos a las drogas y a veces no tienen qué comer. Les latines constituyen el 32% de diagnósticos nuevos en la ciudad.

Durante dos años fiscales, los programas de apoyo al VIH del Instituto Familiar de la Raza reciben más de 2 millones de dólares de la ciudad de San Francisco. Esto incluye servicios de atención de la salud mental y de prevención del VIH. Pero a mediados de abril, se les informó de un recorte del 6% de su contribución. Esa pérdida de fondos reducirá los servicios de cuidado preventivo y los grupos de apoyo.

“Una de las cosas, por ejemplo, es la prevención. Tenemos muchos jóvenes y pienso de que esa parte es crucial para prevenir el VIH, para educarlos, para proveerles apoyo. Entonces los programas que están designados para ellos y si se los corta entonces no haber esa educación verdad?” 

Esta es Bertha Osorno, terapeuta del Instituto. Bertha dice que cuidar a una persona con VIH implica cuidarla en su totalidad.

“No se puede ver a la persona nada más con el diagnóstico de VIH, sino lo que necesita alrededor. Por ejemplo, housing es muy importante, sin embargo, no hay mucha ayuda para las personas que tienen VIH y housing. Entonces, vamos agregando y agregando otra, como dicen, otro layer. No hay personal adecuado para ser serviles a las personas que tienen VIH con desabilidad, trans, imagínate.”

De acuerdo con un análisis del People’s Budget Coalition, los recortes propuestos a servicios de VIH y SIDA por toda la ciudad suman más de 5 millones de dólares, afectando a alrededor de 8.000 personas.

Según un análisis del People's Budget Coalition, San Francisco AIDS Foundation enfrenta más de $1 millón en recortes durante dos años, lo que afectará desde los servicios de prevención y el tratamiento y consejería por uso de sustancias, hasta un programa de recolección de jeringas desechadas en la vía pública.

También se verá afectada la Rafiki Coalition, que brinda prevención del VIH, atención integral y apoyo de vivienda y económico a una población mayoritariamente negra.

El Alliance Health Project, una clínica de la University of California, San Francisco que atiende a las comunidades latines y queer, podría perder toda la financiación municipal para su programa que proporciona agujas limpias e insumos para un consumo más seguro con el fin de reducir la transmisión del VIH.

Braulio García es subdirector de Alliance Health Project. Él afirma que estos recortes presupuestarios de la ciudad ponen en riesgo la reputación de San Francisco como líder en la prevención del VIH.

“San Francisco siempre ha sido un referente en la prevención y el tratamiento del VIH, precisamente porque ha invertido de manera sostenida en estos servicios. Entonces, cuando se reduce el financiamiento para la prevención, pues ese modelo empieza a debilitarse.”

García dice que el impacto en los clientes sería inmediato. 

“Va a significar menos fondos para menos navegadores de PrEP.” 

El PrEP es una medicación que se toma diariamente que reduce el riesgo de contraer el VIH casi en un 99%. 

“Eso es un rol importante para poder enlazar y conectar a los miembros de la comunidad a los servicios preventivos de PrEP   y menos alcance comunitario y más demoras realmente en conectar a las personas con atención después de un diagnóstico. Eso no solo afecta a individuos, pero también obviamente a la salud pública en general, porque aumenta el riesgo de la transmisión en la comunidad."

Cómo Osorno, García trabaja cada día para asegurarse de que los clientes se sientan escuchados y culturalmente comprendidos. 

“Nosotros probamos como una red de seguridad para esas personas que no tienen acceso a sus recursos normalmente”.

Y Guerrero, a quien escuchamos al principio, sabe bien que un sistema que apoya a un individuo con compasión y comprensión cultural no es común. 

“En mi caso con este doctor que tenía de una aseguranza privada, cuando fui yo me sentí juzgado por el doctor al decirme que, ‘No necesitas hacerte las pruebas tan seguido porque no se ve bien a tu aseguranza’.”

Guerrero vive en San Mateo, California, a casi media hora de San Francisco, donde se había instalado tras migrar desde Perú en 1999. Pero cuando le diagnosticaron el VIH, tenía vergüenza de hablar de su diagnóstico con su médico.   

“Él no sabía cómo era mi vida sexual, más por si yo como un hombre gay, él quizás ya me estaba poniendo una barrera de decir no es que no debes tener sexo y no te debes hacer estas pruebas.”

De acuerdo con datos de Open Forum Infection Diseases, en San Francisco, los inmigrantes latines con VIH son —en su mayoría— hombres gay a quienes se les diagnostica cuando tienen cerca de 30 años, como Guerrero. Además, una tercera parte habla español como lengua materna. Y casi el 40% no tiene seguro médico.

Por eso, para él, encontrar una clínica enfocada en la comunidad inmigrante latine en San Francisco fue vital para sentirse cómodo y entender el virus desde otra perspectiva. 

“Mi experiencia en esta clínica pública fue muy diferente porque, igual la mayoría población latina,  muchas personas queer. La forma de tratar era como no demonizarte ni decir, ‘Oh no debes hacer esto porque no se ve bien en tu aseguranza, porque socialmente no no está bien’.  Así es hacerte sentir cómodo para poder recibir los servicios y también poder expresarte con tu doctor.” 

Usando su diagnóstico como inspiración, Guerrero ahora trabaja con la comunidad latine inmigrante que vive con VIH.

“Son unos de los mayores preocupaciones es que si esta persona va a tener un lugar seguro para tener su medicamento, para tomarlo a tiempo, los horarios, entonces ya. Y luego, si impacta la salud, impacta lo demás.” 

Un lugar seguro, con frecuencia, significa tener donde vivir.

“Una persona que no tiene una vivienda fija y tiene que vivir en las calles basado en la experiencia que he tenido con muchos de mis clientes, muchos recurren al uso de sustancias porque es una forma como ellos sobreviven en esta cumbla. Ya más al estar bajo la influencia de sustancias, pierdes sus citas médicas, no tomas tus medicamentos.

Entonces ya es todo un conjunto, no se puede separar. Entonces si los recortes realmente están afectando mucho. No es que tengamos tantos recursos, pero de los poquitos recursos que hay y que los sigan recortando ya están impactando mucho en si”. 

Estos recortes también amenazan el conocimiento cultural que hace posible una atención significativa desde el principio. Osorno dice que muchas personas gays y trans llegan a United States desde latino américa con un conocimiento limitado sobre la enfermedad.

“En nuestros países no hay mucha educación acerca del VIH. Lo poco que hay es una sentencia de muerte. Te puedo decir que el 100 % de los pacientes piensan que se iban a morir.”

Además, muchas cargan con el fuerte estereotipo de que el VIH es un “virus gay”, explica Osorno.

“Imagínate ir a un lugar y que te den un plato diferente porque tienes VIH. Las familias los rechazan porque son gay, trans o porque son VIH. No tienen ninguna comunidad. Las familias no entienden, no están educados, no hay educación y falta mucho de eso.” 

Osorno afirma que los recortes también afectarán la capacidad de los pacientes para acceder a medicamentos de prevención del VIH.

“Los jóvenes que tengo se les acabó el Medi-Cal y porque no tienen documentos, entonces no pueden renovar el Medi-Cal. Entonces esa es una gran barrera. Y entonces se estará trabajando cómo se le pueden ayudar a ellos para que continúen teniendo, por ejemplo, acceso a PrEP.”

Guerrero dice que estos espacios sirven como una cuerda de salvamento. 

“Estamos creando comunidad. Cuando estás solo pueden venir todos esos pensamientos fatalistas. Y ver, dentro de las experiencias que uno tenía o que yo tuve, hablar con personas que tienen el diagnóstico, digamos, ya por 20 años, 15 años o personas recientemente. Creo que en cierta forma fue muy terapéutico.” 

Ahora, trabajando con otras personas que viven con VIH, Guerrero puede ver directamente las posibles consecuencias para la comunidad.

“Somos un porcentaje pequeño de proveedores que conecta culturalmente y de los servicios en español. Entonces, el recortar estos fondos, va a ser que vuelvan a través de estas listas de espera largas para servicios de salud mental como terapia o psiquiatría o que también este los trabajadores estemos overwhelmed, verdad? Que no tengamos tanto espacio para tomar casos nuevos que muchas veces ha pasado eso es que no hay listas de espera o no hay listas de espera. Entonces las personas también sienten el rechazo.”

Hoy, recibir un diagnóstico de VIH es muy distinto de cómo era entre los 80 y 90. Actualmente, el tratamiento incluye la terapia antirretroviral, que consiste en tomar medicamentos a diario para alcanzar niveles indetectables del virus. En San Francisco, Ward 86 —que forma parte del San Francisco General Hospital— ofrece tratamiento a quienes tienen seguro o son de bajos recursos. También se ofrece atención gratuita o de bajo costo en City Clinic, especializada en salud sexual. 

 

Reina Tello es organizadora comunitaria de PODER, una organización dedicada a informar a las familias inmigrantes latinas sobre sus derechos y parte del Steering Committee del People's Budget Coalition, que reúne unos 150 colectivos que apoyan a la clase trabajadora en la ciudad y se oponen a los recortes al presupuesto.

 

“Los recortes a la comunidad latina serían 3.6 millones de dólares, que son el 20% del presupuesto. El 20% es mucho, es un impacto grande para nuestra comunidad porque es a través de no solo los servicios de VIH, pero también los servicios a los inmigrantes, clases como el segundo idioma, están recibiendo muchos recortes”.

 

Lo que le preocupa a Reina es la disminución de programas de alcance.

 

“Como cuando vas al hospital, entras por la puerta, te recibe una enfermera, te pregunta tus síntomas y ahí ya van guiándote por el sistema médico. Si tú no tienes a alguien que te reciba en la puerta para dirigirte al servicio correcto,  no vas a tener esa conexión que necesitas. Es una parte esencial del tratamiento. En este ejemplo estoy usando el tratamiento médico, pero es acceso a vivienda, acceso a servicios médicos, es acceso a defensa de desalojo”.

 

En una junta de la Comisión de Salud de la Ciudad el 20 de abril, el director del departamento de salud pública, Daniel Tsai, dijo que la inversión anual de 25 millones de dólares en tratamientos directos contra el VIH se mantendría sin cambios.

“No hay recortes a los aproximadamente 25 millones de dólares al año del fondo general que cubren la diferencia para San Francisco”. 

Pero los defensores señalan que proteger el tratamiento no es lo mismo que proteger la prevención. Sostienen que recortar los programas de alcance comunitario, pruebas y educación provocará retrasos en la atención y una comunidad más vulnerable.

En la misma reunión, la directora de política de reducción de daños de San Francisco Aids Foundation Laura Thomas, cuestionó las garantías de Tsai. 

“Como alguien que solía trabajar para el Departamento de Salud Pública, nuestra respuesta al VIH es nuestro mayor legado de salud pública. Así que están recortando el sistema en un 7%. Además, están señalando específicamente a la Fundación del SIDA de San Francisco con un recorte del 15% en nuestros servicios clínicos únicamente porque estamos planificando establecer la infraestructura para poder facturar a Medi-Cal. Si bien creemos que queremos hacerlo, queremos hacerlo para poder ampliar los servicios y llegar a más personas. Esto es un incentivo perverso”. 

Para motivar a la comunidad, la coalición va a protestar el próximo 12 de mayo frente al City Hall. 

 

“Si ven en la historia de San Francisco, que toda la ciudad lo hace de movilización y organizarse como comunidad para poder pelear por los derechos que tenemos o los pocos derechos que nos quedan. Porque nos han ido recortando esos derechos. Entonces creo que eso es lo más importante, que la gente sepa que no somos víctimas. Tenemos la agencia de poder pelear”. 

 

Mientras tanto, las clínicas comunitarias seguirán ofreciendo sus servicios para las personas con VIH, pero sin perder de vista los retos que trae el futuro. 

 

“Especialmente con los latinos, de reforzar, el servicio que sea para servicios relacionados con el VIH, o servicios médicos o sociales, de que realmente no tengamos la pena de pedir esa ayuda. Si hay un servicio ahí úsalo porque si tú no lo usas se va a perder. Es algo que cada ser humano merece: aprovechar los pocos recursos que haya afuera para que no los pierdan también los demás.”