Cómo mantenerte a salvo del envenenamiento por monóxido de carbono

This story was originally published in Futuro Unidad Hinojosa with support from the USC Annenberg Center for Health Journalism’s 2022 Data Fellowship.

Durante el invierno, la casa que comparto con mi madre a veces se enfría tanto que necesito un calentador portátil para mantenerme caliente. En estos días, uso uno eléctrico. Cuando era niña, mi familia encendía el horno, para usarlo como fuente de calor.

Solo ahora soy consciente de que utilizar un horno de gas para mantener una casa cálida puede poner a los inquilinos en riesgo de un envenenamiento por monóxido de carbono. Eso me hizo preguntarme, ¿cuántas personas conocen los riesgos que enfrentan en sus propios hogares?

Hasta hace muy poco, mi conocimiento sobre el envenenamiento por monóxido de carbono se limitaba a casos que había escuchado, de personas que morían en sus casas mientras dormían. En los últimos meses, he seguido y analizado la cobertura de prensa sobre accidentes derivados de filtraciones de esta sustancia nociva.

Por lo general, estos casos aparecen como una pequeña mención en las noticias, en la radio o la televisión, y quizá algún anuncio de que han evacuado a las personas o a las familias afectadas. 

A veces, algún incidente llama atención de la prensa nacional, como la fuga en un departamento en Ohio, donde había una caldera defectuosa, otra en una guardería en Pensilvania, o las recientes muertes de viajeros que se hospedaban en departamentos rentados via AirBnb’s en México.

Y luego, la cobertura desaparece.

En la ciudad de Nueva York, los inquilinos presentan quejas al número de ayuda 311 por peligros inmediatos en sus casas, como falta de calefacción o de agua caliente. Según activistas defensores de la vivienda, la carencia de detectores de monóxido de carbono no está entre las quejas más comunes.

“Eso podría ser una muestra de que la gente no sabe que esto es algo que los propietarios deben proporcionar y que realmente podrían beneficiarse de ello”, dice Sateesh Nori, director ejecutivo de JustFix. Esta organización ayuda a los inquilinos a organizarse ante los propietarios. Parte de su apoyo consiste en asistir a los residentes para presentar cartas de queja. 

Los defensores de la vivienda dicen que el hecho de que los propietarios no reparen los desperfectos que tanto se necesitan es una continuación del legado del racismo en la industria inmobiliaria.

Es más probable que existan condiciones precarias en vecindarios negros y latinos, debido a las políticas de gobierno como la segregación y la práctica conocida como “líneas rojas”, así como décadas de desinversión por parte de instituciones financieras en estas zonas urbanas. 

Las personas latinas y negras que rentan sus viviendas, independientemente de sus ingresos, constituyen el porcentaje más alto de inquilinos con tres o más deficiencias de mantenimiento que pueden afectar su salud, según datos públicos.

Esas deficiencias incluyen roedores, moho, ascensores rotos y problemas de calefacción.

Mildred Hernández vive en un estudio en el Bronx con sus tres gatos Clara, Bella y Kitty Hernández, además de Coco, un chihuahua bebé. Ella dijo que tiene docenas de problemas en su apartamento, incluido que hace demasiado frío en el invierno. Hernández asegura que llamó al 311 para presentar quejas por infracciones, pero preferiría no seguir ese camino.

“Te cansas de lidiar y lidiar con el acoso del propietario y el superintendente”, dijo.

Hernández agregó que su arrendador quiere sacarla del apartamento.

“Cualquiera que sean las deficiencias que existen, muchas veces las personas no saben cuáles son sus derechos a la seguridad”, dijo Milton Pérez de VOCAL-NY, una organización que trabaja en varios temas de justicia social, incluida la falta de vivienda.

Desde 2004, los propietarios en la ciudad de Nueva York están obligados por ley a proporcionar e instalar al menos un detector de monóxido de carbono aprobado y operativo en cada vivienda.

Un análisis hecho por Futuro Investigates, utilizando datos del censo y de violaciones en las viviendas, encontró que la tasa más alta de violaciones relacionadas con monóxido de carbono ocurre en El Bronx, seguido por Brooklyn y Manhattan.

No es que los detectores sean difíciles de conseguir; se pueden comprar fácilmente en cualquier lugar, desde ferreterías, grandes tiendas minoristas o en línea por tan solo $25. Y porque la gente está más del 90% de su tiempo en interiores, conocer los peligros de la calidad del aire dentro de las casas podría ser una cuestión de vida o muerte.

Durante el invierno, la casa que comparto con mi madre a veces se enfría tanto que necesito un calentador portátil para mantenerme caliente. En estos días, uso uno eléctrico. Cuando era niña, mi familia encendía el horno, para usarlo como fuente de calor.

Solo ahora soy consciente de que utilizar un horno de gas para mantener una casa cálida puede poner a los inquilinos en riesgo de un envenenamiento por monóxido de carbono. Eso me hizo preguntarme, ¿cuántas personas conocen los riesgos que enfrentan en sus propios hogares?

Hasta hace muy poco, mi conocimiento sobre el envenenamiento por monóxido de carbono se limitaba a casos que había escuchado, de personas que morían en sus casas mientras dormían. En los últimos meses, he seguido y analizado la cobertura de prensa sobre accidentes derivados de filtraciones de esta sustancia nociva.

Por lo general, estos casos aparecen como una pequeña mención en las noticias, en la radio o la televisión, y quizá algún anuncio de que han evacuado a las personas o a las familias afectadas. 

A veces, algún incidente llama atención de la prensa nacional, como la fuga en un departamento en Ohio, donde había una caldera defectuosa, otra en una guardería en Pensilvania, o las recientes muertes de viajeros que se hospedaban en departamentos rentados via AirBnb’s en México.

Y luego, la cobertura desaparece.

En la ciudad de Nueva York, los inquilinos presentan quejas al número de ayuda 311 por peligros inmediatos en sus casas, como falta de calefacción o de agua caliente. Según activistas defensores de la vivienda, la carencia de detectores de monóxido de carbono no está entre las quejas más comunes.

“Eso podría ser una muestra de que la gente no sabe que esto es algo que los propietarios deben proporcionar y que realmente podrían beneficiarse de ello”, dice Sateesh Nori, director ejecutivo de JustFix. Esta organización ayuda a los inquilinos a organizarse ante los propietarios. Parte de su apoyo consiste en asistir a los residentes para presentar cartas de queja. 

Los defensores de la vivienda dicen que el hecho de que los propietarios no reparen los desperfectos que tanto se necesitan es una continuación del legado del racismo en la industria inmobiliaria.

Es más probable que existan condiciones precarias en vecindarios negros y latinos, debido a las políticas de gobierno como la segregación y la práctica conocida como “líneas rojas”, así como décadas de desinversión por parte de instituciones financieras en estas zonas urbanas. 

Las personas latinas y negras que rentan sus viviendas, independientemente de sus ingresos, constituyen el porcentaje más alto de inquilinos con tres o más deficiencias de mantenimiento que pueden afectar su salud, según datos públicos.

Esas deficiencias incluyen roedores, moho, ascensores rotos y problemas de calefacción.

Mildred Hernández vive en un estudio en el Bronx con sus tres gatos Clara, Bella y Kitty Hernández, además de Coco, un chihuahua bebé. Ella dijo que tiene docenas de problemas en su apartamento, incluido que hace demasiado frío en el invierno. Hernández asegura que llamó al 311 para presentar quejas por infracciones, pero preferiría no seguir ese camino.

“Te cansas de lidiar y lidiar con el acoso del propietario y el superintendente”, dijo.

Hernández agregó que su arrendador quiere sacarla del apartamento.

“Cualquiera que sean las deficiencias que existen, muchas veces las personas no saben cuáles son sus derechos a la seguridad”, dijo Milton Pérez de VOCAL-NY, una organización que trabaja en varios temas de justicia social, incluida la falta de vivienda.

Desde 2004, los propietarios en la ciudad de Nueva York están obligados por ley a proporcionar e instalar al menos un detector de monóxido de carbono aprobado y operativo en cada vivienda.

Un análisis hecho por Futuro Investigates, utilizando datos del censo y de violaciones en las viviendas, encontró que la tasa más alta de violaciones relacionadas con monóxido de carbono ocurre en El Bronx, seguido por Brooklyn y Manhattan.

No es que los detectores sean difíciles de conseguir; se pueden comprar fácilmente en cualquier lugar, desde ferreterías, grandes tiendas minoristas o en línea por tan solo $25. Y porque la gente está más del 90% de su tiempo en interiores, conocer los peligros de la calidad del aire dentro de las casas podría ser una cuestión de vida o muerte.

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Horizontal bar graph representing CO related housing violations based on cities

Chart: Roxanne Scott Source: The New York City Department of Housing and Preservation and Development (HPD) and the U.S. Census Bureau

Esto es lo que necesitas saber sobre el envenenamiento por monóxido de carbono y cómo los detectores pueden mantenerte seguro en tu hogar.

¿Qué es el Monóxido de Carbono?

A menudo se le conoce como “El asesino silencioso”. Es un gas inodoro e incoloro que causa síntomas como mareos, dolores de cabeza y náuseas. Pero esos síntomas se pueden atribuir a varias enfermedades.

Por esta razón, a este gas invisible también se llama “El Gran Imitador”. Las personas afectadas pueden muy bien pensar que padecen una gripe o una intoxicación alimentaria. A menudo, pueden recibir un diagnóstico erróneo cuando acuden al médico.

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An illustration showing symptoms of CO poisioning

Illustration by: Myapagan / Futuro Investigates

Como lo explica la CDC, los automóviles sin utilizar, estacionados en garajes cerrados, son una fuente de monóxido de carbono  En el hogar, el envenenamiento por esta sustancia puede provenir de una miríada de fuentes, incluidos hornos, sistemas de calefacción defectuosos y electrodomésticos que queman combustible.

A diario, también las estufas de gas emiten pequeñas cantidades de monóxido de carbono, pero las estufas defectuosas pueden exudarlo en niveles altos.

Durante los cortes de energía debido al clima severo, el envenenamiento por monóxido de carbono también puede provenir de los vapores que generan los generadores portátiles.

Un informe de la Comisión de Seguridad de Productos de Consumidor de Estados Unidos muestra que las personas de raza negra corren un mayor riesgo de envenenamiento por monóxido de carbono con estos generadores. Casi una cuarta parte de las víctimas fatales por esta causa son personas negras.

Las personas latinas, de cualquier raza, representaron casi el 15% de las muertes. Según la Comisión, entre 2011 y 2021, al menos 770 personas murieron por envenenamiento por monóxido de carbono en Estados Unidos debido al uso de generadores portátiles.

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Illustration showing ways to get Carbon Monoxide

Illustration by: Myapagan / Futuro Investigates

Entonces, ¿cómo es el envenenamiento por monóxido de carbono?

Cuando una persona inhala monóxido de carbono, el gas reemplaza el oxígeno en la sangre. En niveles altos, el gas puede ser fatal.

Al no dar pistas visuales ni olfativas, como el fuego, una persona puede estar ya en camino al hospital, o peor, antes de darse cuenta de que está sufriendo una intoxicación por monóxido de carbono. Estudios de la CDC advierten que los bebés, los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con ciertas condiciones crónicas son particularmente vulnerables al gas.

Al menos 400 personas en Estados Unidos mueren cada año por envenenamiento y más de 100 mil terminan en las salas de emergencias a causa de este gas, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. Esos casos incluyen envenenamientos en barcos y en el trabajo.

Sin embargo, la mayoría de los envenenamientos ocurren en las casas. El Departamento de Salud del Estado de Nueva York ha contabilizado que casi 900 personas fallecieron por envenenamiento por monóxido de carbono entre 2000 y 2019.

En realidad, el monóxido de carbono en niveles bajos nos rodea por todas partes. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos monitorea el monóxido de carbono y otros contaminantes comunes al aire libre. En interiores, sin embargo, el monitoreo depende del gobierno local. El gas está regulado por una mezcla de agencias locales de vivienda, departamentos de salud y departamentos de bomberos. 

Nikolas Petesic es enfermero en el Centro Médico Jacobi en el Bronx y trata a personas con intoxicación grave por monóxido de carbono. Trabaja en una unidad con cámara hiperbárica. Este dispositivo con forma de submarino, de casi 25 pies, cura a pacientes con envenenamiento severo. 

Dentro de la cámara, los pacientes respiran oxígeno con una presión de aire superior a la media, para llenar su sangre con oxígeno e invertir los efectos del envenenamiento.

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Large pressurized chamber in NYC Health + Hospitals

La cámara hiperbárica de casi 25 pies en NYC Health + Hospitals/Jacobi en el Bronx. La cámara presurizada trata a las personas con intoxicación grave por monóxido de carbono. Según NYC Health + Hospitals, Jacobi realiza alrededor de 1300 tratamientos hiperbáricos por año. 

Crédito: Roxanne Scott / Futuro investiga.

Durante el invierno y en las épocas de desastres naturales, Petesic ve un repunte de casos. “El clima extremo siempre nos trae pacientes”, dijo.

Petesic recordó, por ejemplo, cuando su unidad trabajó incansablemente durante las secuelas del huracán Sandy, en 2012. Según la CDC, más de 260 personas estuvieron expuestas al monóxido de carbono durante los ocho días posteriores a la llegada de la tormenta.

Durante la tormenta de invierno de Texas en 2021, The Texas Tribune informó que se confirmaron al menos 11 muertes. Más de mil 400 personas buscaron atención de emergencia por envenenamiento por monóxido de carbono.

También existe el envenenamiento por monóxido de carbono relacionado con el fuego. Petesic dijo que el personal médico trabajó día y noche en 2022 después del fuego en el edificio Twin Parks en el Bronx, que mató a 17 personas.

El fuego, el más letal en la ciudad en décadas, comenzó con un calentador ambiental defectuoso en el edificio de 19 pisos. Muchos de los inquilinos eran inmigrantes de Gambia.

“Nuestro equipo estuvo aquí básicamente 24 horas trabajando con pacientes y muchos de ellos eran niños gravemente enfermos”, dijo Petesic.

Él añadió que una creencia común es que las lesiones por incendios incluyen quemaduras. “Pero no se quemaron”, dijo de los pacientes.

La mayoría de los pacientes tenían inhalación severa de humo.“El humo subió por el hueco de la escalera de ese edificio”, dijo, “y realmente causó que mucha gente se desmayara por envenenamiento con monóxido de carbono”.

¿Cómo me mantengo seguro en casa?

Petesic dijo que muchos de sus pacientes son personas de color. 

“Algunas veces vemos a personas indocumentadas”, dijo, “porque es posible que no tengan un detector de monóxido de carbono en su edificio”.

Si eres dueño de tu casa o rentas, un detector de monóxido de carbono puede mantenerte a salvo de los altos niveles de este gas nocivo. 

Algunos defensores de la salud dicen que han experimentado efectos adversos, incluso con pequeñas cantidades de envenenamiento. La Asociación Nacional de Protección contra Incendios asegura que se necesita una investigación actualizada sobre el envenenamiento de bajo nivel, que puede conducir a daño en las funciones cerebrales, incluyendo el aprendizaje y la memoria, así como problemas cardíacos.

Los detectores son la mejor apuesta de un residente para mantenerse seguro. Algunos detectores tienen una funcionalidad doble, que incluye también la detección de humo.

Otros modelos son independientes. Algunos necesitan ser instalados en el hogar. Otros se pueden conectar a un enchufe o a un sistema portátil, como una radio de transistores.

No importa cuál obtengas, es básico que los tengas en tu casa.

“Si tienes ese detector en tu casa y cambias las baterías dos veces al año y puedes revisarlo, la mayoría de las veces van a sonar”, dijo Petesic.

Al igual que una alarma de humo que te dice cuando hay un incendio en tu hogar, dijo, un detector de monóxido de carbono te permitirá saber si el gas fatal está presente.

Asegúrate de comprobar la garantía de los detectores. Las baterías deben revisarse dos veces al año. Los detectores pueden durar entre 5 y 10 años.

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Carbon Monoxide Alarm attached to wall

La ciudad de Nueva York exige detectores de monóxido de carbono en los hogares desde 2004. Cinco años después, la Ley Amanda requirió la presencia de detectores de monóxido de carbono en todo el estado.

Crédito: Roxanne Scott / Futuro Investigates.

¿Cómo conseguir y mantener un detector si tu vivienda es rentada?

Si eres propietario de una casa, puedes comprar detectores y colocarlos en los lugares apropiados de tu hogar. Según los datos del censo, dos tercios de los residentes de la ciudad de Nueva York son inquilinos. Debido a la naturaleza del alquiler, los inquilinos tienen menos control sobre qué electrodomésticos necesitan para asegurarse de que están seguros en sus hogares.

Los propietarios de los edificios deben proporcionar a los inquilinos alarmas de monóxido de carbono, reemplazar las que estén caducadas, dar avisos sobre el mantenimiento de alarmas e inspeccionar los sistemas de calefacción anualmente. Los inquilinos son responsables de reemplazar las baterías dos veces al año. 

Según el Programa de Preservación y Desarrollo de Vivienda de la Ciudad de Nueva York, la falta de un detector de monóxido de carbono en un apartamento es una infracción peligrosa. Eso significa que un propietario debe solucionar el problema en un máximo de 30 días. Las multas a los propietarios de edificios oscilan entre $25 y $100, más $10 por infracción por día. 

Defensores de la vivienda, como Nori de JustFix, dijeron que esas multas no son suficientes y que los propietarios consideran las infracciones como parte del costo de hacer negocios.

Cualquiera que sea el problema de la vivienda, los residentes deben sentirse empoderados para quejarse. Defensores como Nori saben que muchos inquilinos temen represalias, como que los echen de su apartamento. “Es un miedo realmente creíble”, dijo.

“El peor crimen que puedes cometer es molestar”, dijo Pérez, de VOCAL-NY, sobre los temores de algunos inquilinos acerca de presentar una queja de vivienda.

Nori dice que el subproducto de dejar la vivienda a los caprichos del mercado es que la gente tiene que calcular los riesgos de presentar una denuncia frente a vivir en un apartamento inseguro.

“Es una compensación entre vivienda saludable y vivienda asequible que no debería hacerse”, dijo. “Obtienes lo que pagas y ese no debería ser el principio rector del alojamiento.” 

[Esta es la primera historia de la serie“El aire que no percibimos: el insidioso asunto del monóxido de carbono”. La serie es producida por Futuro Investigates como un proyecto de la beca de datos 2022 del Centro Annenberg de Periodismo de Salud de la USC.]